De gigabytes a megabytes
Grabadoras de campo, exportaciones de DAW, capturas de reuniones — todo lo que escribe WAV lo escribe sin comprimir, a unos 10 MB por minuto. Es la elección correcta mientras editas y exactamente la equivocada cuando necesitas enviar el resultado. El MP3 conserva el sonido y descarta alrededor del 90% del tamaño.
El lote es la clave aquí: suelta las tomas de toda una sesión y recógelas todas como MP3. Y como un archivo de 600 MB se convierte localmente, no hay barra de subida que vigilar — el trabajo empieza en cuanto lo sueltas.
Conserva el máster
El MP3 tiene pérdida: al bitrate usado aquí la diferencia es inaudible para voz y escucha cotidiana, pero el detalle se descarta y no vuelve. Envía el MP3, archiva el WAV — ese es el flujo de trabajo que usan los profesionales.