AES-256 de verdad, no una etiqueta de «por favor, no abrir»
Esta herramienta aplica cifrado AES-256 genuino — el mismo algoritmo en el que confían bancos y gobiernos — de modo que sin la contraseña el contenido es matemáticamente ilegible, no simplemente escondido tras un ajuste que un visor puede ignorar. Una sola contraseña abre y gobierna el archivo: envía un contrato, un informe médico o archivos de clientes sabiendo que solo podrá leerlos la persona a la que le diste la contraseña.
Todo ocurre en tu navegador, lo que significa que la contraseña se teclea en tu dispositivo, se usa en tu dispositivo y nunca se transmite, se registra ni se guarda en ninguna parte. Esa es también la advertencia honesta: aquí no hay «olvidé mi contraseña» — ni con nosotros ni con nadie. Si la contraseña se pierde, el documento se pierde con ella. Métela en un gestor de contraseñas antes de que el archivo vaya a ninguna parte.