Nacido para incrustar
Todos los navegadores modernos reproducen WebM de forma nativa, sin plugins y sin licencias de códecs de por medio — por eso es el formato preferido para fondos de vídeo, demos de producto y cualquier sitio donde sirvas vídeo desde tu propia web. Sus códecs además comprimen mejor que H.264, así que la misma calidad visual suele llegar en un archivo notablemente más pequeño: páginas más rápidas, ancho de banda más barato.
La codificación se toma su tiempo
Aviso justo: el WebM compra su eficiencia con computación pesada, así que esto es una recodificación genuina y va más lenta que un cambio de contenedor — minutos, no segundos, para clips largos. El trato es deliberado: codificas una vez, y cada visitante descarga menos. Todo ocurre en tu navegador; el vídeo nunca se sube a ninguna parte.